lunes, 13 de junio de 2016

HERPES ZOSTER



El herpes zóster es una erupción vesicante (ampollas) y dolorosa. Se debe al virus varicella-zoster. Ese es el mismo virus que ocasiona la varicela.


Después de que usted contrae varicela, el virus permanece inactivo (latente) en ciertos nervios del cuerpo. La culebrilla o zóster ocurre cuando el virus se reactiva en estos nervios después de muchos años. Muchas personas padecieron casos tan leves de varicela que no se percatan de que tuvieron la infección
La razón por la cual el virus de pronto se vuelve activo de nuevo no es clara. Con frecuencia, sólo se presenta un ataque.
El zóster se puede presentar en cualquier grupo de edad. Se tiene mayor probabilidad de desarrollar la afección si:
  • Tiene más de 60 años de edad.
  • Le dio varicela antes de cumplir 1 año.
  • Su sistema inmunitario está debilitado por medicamentos o enfermedad.
Si un adulto o un niño tienen contacto directo con la erupción por herpes zóster y no les dio varicela de niños o no recibieron la vacuna contra esta enfermedad, pueden presentar varicela y no culebrilla.

Síntomas

El primer síntoma generalmente es un dolor en un solo lado, hormigueo o ardor. El dolor y el ardor pueden ser intensos y generalmente se presentan antes de que aparezca cualquier erupción.
En la mayoría de las personas, se forman parches en la piel, seguidos de pequeñas ampollas.
  • Las ampollas se rompen, formando pequeñas úlceras que comienzan a secarse y formar costras, las cuales se caen en dos a tres semanas. La cicatrización es rara.
  • La erupción generalmente involucra un área estrecha de la columna alrededor de la parte frontal de la región ventral o el pecho.
  • La erupción puede comprometer la cara, los ojos, la boca y los oídos.


Otros síntomas pueden abarcar:
  • Dolor abdominal
  • Fiebre y escalofríos
  • Sensación de malestar general
  • Úlceras genitales
  • Dolor de cabeza
  • Dolor articular
  • Inflamación de los ganglios linfáticos
Igualmente se puede presentar dolor, debilidad muscular y un salpullido que compromete diferentes partes de la cara si el zóster afecta a un nervio facial. Los síntomas pueden abarcar:
  • Dificultad para mover algunos de los músculos en la cara
  • Caída del párpado (ptosis)
  • Hipoacusia
  • Pérdida del movimiento del ojo
  • Problemas en el sentido del gusto
  • Problemas de visión

Pruebas y exámenes

El médico puede hacer el diagnóstico al examinar la piel y hacer preguntas acerca de la historia clínica.
En muy pocas ocasiones se necesitan exámenes, pero éstos pueden abarcar la toma de una muestra de piel para ver si está infectada con el virus que causa el herpes zóster.
Los exámenes de sangre pueden mostrar un aumento en los glóbulos blancos y anticuerpos contra el virus de la varicela, pero no pueden confirmar que la erupción se deba al zóster.

Tratamiento

El proveedor de atención médica puede recetar un medicamento que combate el virus, llamado antiviral. Este medicamento ayuda a disminuir el dolor, prevenir complicaciones y acortar el curso de la enfermedad.
Los medicamentos deben comenzar a tomarse menos de 72 horas después de sentir por primera vez el dolor o el ardor. Es mejor empezar a tomarlos antes de que aparezcan las ampollas. Por lo general, los medicamentos se suministran en forma de pastillas. Es posible que algunas personas necesiten que se les administre el medicamento por vía intravenosa (IV).
Los medicamentos antinflamatorios fuertes llamados corticosteroides, como la prednisona, pueden emplearse para reducir la inflamación y el dolor. Estos fármacos no funcionan en todos los pacientes.
Otros medicamentos pueden incluir:
  • Antihistamínicos para reducir la picazón (tomados por vía oral o aplicados en la piel)
  • Analgésicos
  • Zostrix, una crema que contiene capsaicina (un extracto del chile picante) para reducir el dolor
Siga las instrucciones de su proveedor de atención médica sobre cómo cuidarse usted mismo en casa.
Otras medidas pueden incluir:
  • Cuidar su piel aplicando compresas húmedas y frías para reducir el dolor, y tomar baños calmantes
  • Reposar en cama hasta que baje la fiebre
Permanezca alejado de otras personas mientras las lesiones estén supurando para evitar infectar a quienes nunca han tenido varicela, especialmente las mujeres embarazadas.

Expectativas (pronóstico)

El herpes zóster normalmente desaparece en 2 o 3 semanas y rara vez reaparece. Si el virus afecta los nervios que controlan el movimiento (los nervios motores), se puede presentar debilidad o parálisis temporal o permanente.
Algunas veces, el dolor en el área donde ocurrió el zóster puede durar de meses a años. Este dolor se denomina neuralgia posherpética.
La neuralgia posherpética ocurre cuando los nervios han resultado dañados después de un brote de herpes zóster. El dolor va de leve a muy intenso. Es más probable que se presente en personas de más de 60 años.

Posibles complicaciones

Las complicaciones pueden incluir:
  • Otro ataque de herpes zóster
  • Infecciones cutáneas bacterianas
  • Ceguera (si el herpes zóster se presenta en los ojos)
  • Sordera
  • Infección, incluidas encefalitis o sepsis (infección de la sangre), en personas con el sistema inmunitario debilitado
  • Síndrome de Ramsay Hunt si el herpes zóster afecta los nervios en la cara o el oído

Cuándo contactar a un profesional médico

Consulte con el médico si tiene síntomas de herpes zóster, particularmente si no tiene defensas o si los síntomas persisten o empeoran. El herpes zóster que afecta el ojo puede llevar a ceguera permanente si uno no recibe cuidados médicos urgentes.

Prevención

Evite el contacto con salpullidos y ampollas de personas con herpes zóster o varicela si nunca ha sufrido de varicela o no ha recibido la vacuna contra esta enfermedad.
Hay disponibilidad de una vacuna contra el herpes zóster y es diferente de la vacuna contra la varicela. Los adultos mayores que reciben la vacuna contra el herpes zóster tienen menos probabilidad de tener complicaciones por esta enfermedad.
El Comité de Asesoría sobre Prácticas de Inmunización (United States Advisory Committee on Immunization Practices [ACIP por sus siglas en inglés]) de los Estados Unidos ha recomendado que los adultos mayores de 60 años reciban la vacuna contra el herpes zóster como parte de los cuidados médicos de rutina.

Nombres alternativos

Herpes zóster o culebrilla

Referencias

Cohen J. Varicella-zoster virus (chickenpox, shingles). In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman's Cecil Medicine. 24th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2011:chap 383.
Habif TP. Warts, herpes simples, and other viral infections. In: Habif TP. Clinical Dermatology. 5th ed. St. Louis, MO: Elsevier Mosby; 2009:chap 12.

miércoles, 8 de junio de 2016

BURSITIS DEL CODO






La bursitis es la inflamación o irritación de unas bolsas llenas de líquido, llamadas bursas, que se localizan en algunos lugares donde hay puntos de roce, como los músculos, los tendones o los huesos.

La misión de estas bolsas es ayudar al movimiento de las articulaciones y evitar fricciones entre ellas.

Hay bursas por todo el cuerpo humano. De hecho, se calcula que existen más de 150, aunque la bursitis se manifiesta, sobre todo, en los hombros, rodillas, caderas, pelvis, codos, muñecas, dedos de los pies y talones, es decir, aquellas zonas donde el movimiento articular es más repetitivo diariamente.




La bursitis se caracteriza por el dolor y/o la incapacidad para realizar ciertos ejercicios o movimientos habituales en la vida diaria.


Los síntomas variarán dependiendo de la zona del cuerpo que esté afectada. Los más comunes son: 

  • Dolor articular y sensibilidad al presionar la zona que rodea a la articulación. 
  • Rigidez y dolor al mover las articulaciones con bursitis. 
  • Enrojecimiento de la zona afectada, hinchazón y en algunos casos fiebre. 

Prevención

El principal paso para evitar la aparición de la bursitis es evitar la realización de los movimientos repetitivos.

Otras medidas que se pueden tener en cuenta es el fortalecimiento de los músculos que rodean la articulación o realizar calentamientos antes de empezar la actividad física.


Hay dos tipos de bursitis:

Aguda

La bursitis se detecta cuando la articulación afectada adquiere un color rojizo y cuando al tacto tiene una temperatura superior al resto del cuerpo. Es dolorosa y suele ser causa de una infección o gota.

Aplicar frío en la zona afectada puede reducir la hinchazón en la bursitis aguda no infectada.


Crónica

En testa caso, la bursitis puede ser el resultado de haber sufrido con antelación el tipo agudo. Otra de sus causas es que el paciente haya tenido alguna lesión previa en las articulaciones.

Si el motivo es la lesión, la bursitis se manifiesta con hinchazón y dolor y disminuye el movimiento habitual, provocando una atrofia muscular y debilidad motora. Este tipo de bursitis puede durar unos días o extenderse durante semanas. Normalmente es reincidente.


Diagnóstico

El primer paso para diagnosticar la enfermedad es la realización de un examen físico. A partir de éste, el médico será capaz de determinar el tipo de dolor que tiene el paciente, cuándo aparece y en qué zona se presenta, lo que facilitará que averigüe si se trata de una bursitis.


Si la bursa está inflamada, el médico puede sustraer una muestra de líquido del interior para conocer las causas de la hinchazón.


Tratamientos

En la mayoría de los casos la bursitis desaparece sin ningún tratamiento específico.

No obstante, el primer paso que debe dar el profesional se tiene que dirigir a reducir el dolor y la inflamación del paciente; en estos casos el médico puede prescribir antiinflamatorios, como el ibuprofeno o el naproxeno o corticosteroides, como la prednisona.

Si se trata de una bursitis aguda no infectada, el paciente deberá evitar sobre-esfuerzos y aplicar frío en la zona afectada para ayudar a reducir la hinchazón. Además, en estos casos el especialista puede indicar la limitación de los movimientos.

El tratamiento de la bursitis crónica sin infección es similar al de la bursitis aguda, pero el reposo no suele tener efecto. En este caso hay que recurrir a métodos más agresivos como la fisioterapia intensiva o inyecciones de corticosteroides.

Si la bursa está infectada es necesario extraer el líquido acumulado y seguir un tratamiento con antibióticos.