lunes, 31 de agosto de 2015

COMO SOBREVIVIR A UN INFARTO SI TE ENCUENTRAS SOLO


¿Como sobrevivir a un ataque al corazón
cuando te encuentras solo?

La aspirina es un anticoagulante por lo que ayuda a mejorar el flujo sanguíneo.



El sólo hecho de pensar en que podemos llegar a sufrir un ataque al corazón en cualquier momento es algo que nos llena de mucho miedo, porque sabemos que en la mayoría de los casos sus consecuencias pueden ser fatales. Sin embargo, lo que más nos debería preocupar es no estar preparados para un caso como éste, más aún si nos llega a pasar cuando estamos solos.

Saber reaccionar ante los síntomas de un ataque al corazón puede ser determinante para salvar nuestra vida. En muchos casos es difícil actuar cuando estamos solos, pero si tenemos en cuenta algunas recomendaciones, podemos tener más posibilidades de sobrevivir y recibir atención profesional a tiempo.


INFARTO

Un ataque al corazón o, mejor dicho, infarto de miocardio, se produce cuando el flujo sanguíneo se corta en un área particular del corazón, generalmente por una obstrucción arterial. Como consecuencia, las células de esta área de nuestro corazón empiezan a morirse y, si no se trata debidamente, con el tiempo esta alteración en el suministro de sangre y oxígeno al corazón puede causar un grave daño del músculo cardíaco y los tejidos. 

Comúnmente los síntomas que están asociados a un ataque al corazón, y que nos permite actuar a tiempo, son dolor en el pecho, falta de aliento, palpitaciones, sudoración excesiva, náuseas, fatiga o mareos, entre otros.



¿CÓMO ACTUAR
ANTE UN ATAQUE AL CORAZÓN?


  1. No tenga pánico, comience a toser repetida y vigorosamente. Se debe hacer una inspiración profunda antes de cada tosida. El toser debe ser profundo y prolongado, como cuando se produce flema, desde muy profundo en el pecho.
Inspiración y tosido deben repetirse cada dos segundos sin parar hasta que se consiga ayuda o hasta que el corazón esté latiendo normalmente de nuevo.  Las respiraciones profundas llevan oxígeno a los pulmones y los movimientos al toser comprimen el corazón y mantienen la sangre circulando. La presión (golpee duro el área del pecho donde se encuentra el corazón) sobre el corazón también lo ayuda a recuperar su ritmo normal y evita que este deje de bombear sangre, de esta manera, las victimas de un ataque al corazón pueden llegar al hospital.

Mientras tose repetida y vigorosamente o se golpea el corazón debe hacer dos cosas más:


  1. Debe llamar a un número de emergencias cuando empiece a sentir malestar físico y dolores en el área cardíaca que puedan ser sospechosos. Si ya le han diagnosticado algún tipo de enfermedad cardíaca, póngase en contacto con el centro médico donde está recibiendo el respectivo tratamiento. Si casualmente va conduciendo un vehículo y empieza a sentir los síntomas, deténgase de inmediato y llame cuanto antes a emergencias. No importa lo cerca que pueda estar de un centro médico u hospital, por ningún motivo intente llevar el auto usted mismo, pues en cualquier momento puede perder el conocimiento mientras conduce y esto puede acabar mal para usted e incluso para otros. 
  2. Si ya se encuentra recibiendo un tratamiento médico para controlar la enfermedad del corazón, es posible que tenga cerca algún tipo de medicamento bloqueador beta de venta libre. Si es así, tome una pastilla mientras espera a que llegue la ayuda. Si es la primera vez que le ocurre, tome cuanto antes una aspirina y mastíquela bien. Este medicamento ayuda a prevenir que se formen coágulos, lo que ayudará a mejorar el flujo sanguíneo al relajar las arterias. Esto será muy útil para evitar que el problema se agrave mientras llega la ayuda.

Tres pasos que le pueden salvar la vida:
  1. Toser vigorosamente o golpearse el pecho. 
  2. Llamar a un teléfono de emergencia.
  3. Tomar una aspirina y masticarla (no tragarla).
Es momento que pongas una aspirina en el auto, otra en la bolsa, otra en el trabajo, etc. 






miércoles, 26 de agosto de 2015

DOLOR DE CADERA O COXALGIA



La cadera es una articulación muy móvil que une el miembro inferior a la pelvis. Además de ser clave en la marcha, soporta el peso del cuerpo y distribuye presiones. Numerosos músculos bajan hacia ella desde la pelvis y la columna lumbar y otros la conectan con la pierna. Su correcto funcionamiento y biomecánica normal son muy importantes.




Artrosis de cadera o coxartrosis



La coxartria o coxartrosis es una enfermedad reumatológica en la que se ve afectado principalmente el cartílago articular. Sucede después de los 40 años, y su comienzo es lento y progresivo. Una de las principales causas de su aparición son las constantes presiones que soporta la cadera:

  • Presión estática intermitente. Se da al caminar, en la que en un momento del paso todo el peso del cuerpo queda apoyado sobre una sola pierna, y luego en la otra. Los estudios biomecánicos demostraron que la cadera recibe cuatro veces el peso del cuerpo en cada apoyo durante la marcha.
  • Presión muscular permanente. Es el efecto que genera sobre la cadera el tono de los músculos que rodean esta articulación, no solo al estar de pie, sino también sentado o acostado.

Síntomas de la artrosis

Como en todas las artrosis, el dolor aparece en los primeros movimientos y luego de una larga actividad. El paciente refiere que lo que le molesta es calzarse los zapatos a la mañana, lo que produce flexión y rotación externa de la articulación, típico dolor de la coxartrosis. Permanecer de pie, caminar mucho o subir escaleras aumenta el dolor. El reposo, los movimientos sin peso o libres y la aplicación de calor local mejora los síntomas.


Artritis aguda y crónica de cadera

La artritis aguda de cadera se presenta sobre todo en niños, como complicación de una infección de las vías respiratorias. Muchas veces se acompaña también de meningitis.

La artritis crónica, en cambio, es parte de las enfermedades reumatológicas en las que se produce la inflamación de las articulaciones, tanto grandes como pequeñas y de manera bilateral. Es muy dolorosa e invalidante, y requiere de importantes dosis de medicación para estar controlada.


Trocanteritis unilateral y bilateral

El trocánter es un accidente óseo ubicado en el extremo superior del fémur o hueso del muslo. Alrededor de él y sobre él mismo se insertan numerosos músculos que ya hemos mencionado, como los glúteos y el piramidal de la pelvis. Para su correcto deslizamiento existen bolsas de líquido denominadas bursas, no solo entre los músculos sino entre músculo y hueso. La trocanteritis es la inflamación de estas bolsas serosas conocida como bursitis trocantérea o peri trocantérea. La causa principal es el constante roce constante que pueden tener en los movimientos, ya sean estos repetitivos o inadecuados, por eso suele ser bilateral. El médico debe saberla distinguir de la coxartrosis y de la irradiación de una artrosis de rodilla o una lumbalgia.


Tratamiento del dolor de cadera

El tratamiento dependerá de la causa que genere la coxalgia. La ventaja de la trocanteritis es que tiene cura, a diferencia de la artritis o la artrosis en las que el dolor cesa, pero nunca se va del todo.

En todos los casos el médico podrá indicar algún fármaco y la correspondiente derivación al quiropráctico.

  • El reposo o el control de la actividad es una primera medida.
  • Probar con frío sobre la articulación y en algunos casos calor sobre los glúteos o la columna para relajar la zona.
  • La elongación de los músculos peri-trocantéreos mejora la sintomatología (glúteos, piramidal, tensor de la fascia lata).
  • Complementar el tratamiento tradicional con terapias alternativas o medicina natural es útil.

Si los tratamientos no dan resultado, se procederá a procedimientos más agresivos, como la infiltración o la cirugía.

El dolor de cadera nos recuerda la existencia de esta importante articulación, clave de los movimientos como la marcha y de la posición de pie. Prestarle atención a tiempo estando atentos a sus primeros síntomas ayudará a que las molestias no empeoren.



lunes, 24 de agosto de 2015

ARTICULACION SACROILIACA Y SUS TRASTORNOS - SACROILEÍTIS



La Sacroileítis es una de las causas mas comunes del dolor en la zona baja de la espalda. Es una dolencia que puede llegar a dificultar la realización de actividades diarias básicas como sentarse, estar de pie, caminar o incluso dormir.

Muchas personas que sufren esta enfermedad pueden pasar meses, incluso años, sin un diagnóstico correcto y por tanto sin un tratamiento adecuado de su dolencia. 


¿QUÉ ES LA SACROILEITIS?

La sacroileítis consiste en la inflamación de una o ambas articulaciones sacroilíacas. Las articulaciones sacroilíacas son dos: una a cada lado de la pelvis. Tienen forma de L y conectan el hueso Sacro con los huesos Ilíacos, que son los dos huesos grandes que forman la pelvis.


El Sacro está formado por 5 vértebras fusionadas y se encuentra debajo de la parte baja de la espalda. A diferencia de otras vértebras en la columna, las vertebras del Sacro no son móviles.

Las articulaciones sacroilíacas son articulaciones que soportan grandes pesos, al igual que las rodillas, pero, a diferencia de estas últimas, las articulaciones sacroilíacas se encuentran debajo de capas de músculos y otros tejidos.

Incluso cuando son pequeñas, las articulaciones sacroilíacas son muy fuertes. Y tienen que serlo; ayudan a distribuir el peso de la parte superior del cuerpo hacia las piernas.

Ligamentos y artílagos también son partes importantes de las articulaciones sacroilíacas. Al igual manera que otras articulaciones del cuerpo, las articulaciones tienen cartílagos que actúan como un amortiguador de impacto entre los huesos que se encuentran próximos y permiten cierto grado de movimiento.Los ligamentos de estas articulaciones son de las más fuertes de todo el cuerpo. 

Entonces a la pregunta sobre qué es la sacroileitis cabe una respuesta muy concreta: se trata de la inflamación de estas articulaciones.

La sacroileítis puede ser difícil de diagnosticar, ya que puede confundirse con otras causas de dolor lumbar. La sacroileítis pertenece a un grupo de enfermedades que causan artritis inflamatoria de la columna. El tratamiento de la artritis puede ser una combinación de descanso, terapia física y medicamentos.

Causas de la sacroileítis

Una amplia gama de factores o eventos pueden causar disfunción sacroilíaca, incluyendo:

  • Lesión traumática. Un impacto repentino, como un accidente automovilístico o una caída, puede dañar las articulaciones sacroilíacas.
  • Artritis. Artritis desgaste y desgarre (osteoartritis) pueden ocurrir en las articulaciones sacroilíacas, al igual que la espondilitis anquilosante – un tipo de artritis inflamatoria que afecta a la columna vertebral.
  • Embarazo. Las articulaciones sacroilíacas deben aflojarse y estirarse para acomodar el parto. El peso adicional y la alteración de la marcha durante el embarazo puede provocar una carga adicional en estas articulaciones y puede conducir a un desgaste anormal.
  • Infección. En casos raros, la articulación sacroilíaca puede infectarse.

SÍNTOMAS DE LA SACROILEITIS 


El dolor asociado con la sacroileítis ocurre con mayor frecuencia en las nalgas y la espalda baja. También puede afectar las piernas, la ingle y hasta los pies. El dolor de la sacroilitis puede agravarse por:

  • estar de pie mucho rato
  • poner más peso en una pierna que en otra
  • subir escaleras
  • correr
  • andar con pasos muy largos


DIAGNÓSTICO DE LA SACROILEITIS

Para diagnosticar la sacroileítis, durante el examen físico, el médico puede tratar de determinar la causa de su dolor, presionando directamente en varios lugares en las caderas y las nalgas. Él o ella también puede mover las piernas en una variedad de posiciones que suavemente se subrayan las articulaciones sacroilíacas.

Pruebas de imagen

Una radiografía de la pelvis puede revelar signos de daño a la articulación sacroilíaca. Si se sospecha de la espondilitis anquilosante, el médico puede recomendar una resonancia magnética (IRM) – una prueba que usa ondas de radio y un potente campo magnético para producir muy detalladas sección transversal imágenes de los huesos y los tejidos blandos.


Inyecciones anestésicas

Debido a que el dolor de espalda baja puede ser causada por muchos tipos diferentes de problemas, su médico puede sugerir el uso de inyecciones de anestésicos para ayudar a determinar el diagnóstico. Por ejemplo, si una inyección de anestésico en la articulación sacroilíaca se detiene el dolor, lo más probable es que el problema está en la articulación sacroilíaca. Sin embargo, la anestesia puede penetrar en las estructuras cercanas, y que puede reducir la fiabilidad de esta prueba.




TRATAMIENTO DE LA SACROILEITIS

El tipo de tratamiento que su médico le recomendará depende de los signos y síntomas que está teniendo, así como la causa subyacente de la sacroileítis.

Medicamentos

Dependiendo de la causa de su dolor, su médico puede recomendar:
  • Analgésicos. Si los medicamentos para el dolor sin receta no proporcionan suficiente alivio, el médico puede prescribir las versiones más fuertes de estos fármacos. En ocasiones, un curso corto de narcóticos pueden ser prescritos. Los narcóticos son adictivos y no se debe utilizar durante largos períodos de tiempo.
  • Relajantes musculares. Pueden ayudar a reducir los espasmos musculares asociados a menudo con sacroileítis.
  • Inhibidores del TNF. Factor de necrosis tumoral (TNF) – tales como etanercept (Enbrel), adalimumab (Humira) e infliximab (Remicade) – a menudo ayudan a aliviar el tipo de sacroileítis que está asociada con la espondilitis anquilosante.

Terapia

Su médico o terapeuta físico puede ayudarle a aprender de amplitud de movimiento y ejercicios de estiramiento para mantener la flexibilidad de las articulaciones y ejercicios de fortalecimiento para dar a sus músculos una estabilidad adicional.


Procedimientos quirúrgicos y otros

Si otros métodos no han aliviado su dolor, su médico puede sugerir:
  • Infiltraciones. Los corticosteroides pueden ser inyectados directamente en la articulación para reducir la inflamación y el dolor. Pero usted puede recibir sólo unas pocas inyecciones conjuntas de un año debido a que los esteroides pueden debilitar los huesos de su conjuntas y los tendones.
  • Denervación por radiofrecuencia. La energía de radiofrecuencia puede dañar o destruir el tejido nervioso causante de su dolor.
  • Estimulación eléctrica. La implantación de un estimulador eléctrico en el sacro puede ayudar a reducir el dolor causado por sacroileítis.
  • Fusión articular. Aunque la cirugía es raramente utilizado para tratar la sacroileítis, la fusión de los dos huesos juntos con herrajes de metal a veces puede aliviar el dolor sacroileítis.



viernes, 21 de agosto de 2015

ESPONDILITIS ANQUILOSANTE



La espondilitis anquilosante (EA) es un tipo de artritis de la columna vertebral. Provoca hinchazón entre las vértebras, que son los discos que forman la columna vertebral, y las articulaciones entre la columna y la pelvis. La espondilitis anquilosante es una enfermedad del sistema inmune. La enfermedad es más común y más grave entre los hombres. Suele ser hereditaria.

Los síntomas prematuros incluyen dolor y rigidez en la espalda baja o las nalgas y podría progresar hacia la parte superior de la columna, el pecho y el cuello. Con el paso del tiempo, las articulaciones y los huesos (las vértebras) pueden fusionarse, causando que la columna se vuelva rígida e inflexible. Otras articulaciones, tales como las caderas, los hombros y las rodillas también pueden afectarse.

La espondilitis anquilosante es una enfermedad crónica (de larga duración). La gravedad de los síntomas y la discapacidad varían de una persona a otra. El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado pueden ayudar a controlar el dolor y la rigidez asociadas con la EA, al igual que podría reducir o prevenir la deformidad. Con mayor frecuencia, los primeros síntomas de EA aparecen entre los 17 y los 35 años de edad y es más común en hombres que en mujeres.

La EA puede desarrollarse durante la niñez, siendo los niños más susceptibles a presentarla que las niñas. Cuando los niños tienen espondilitis anquilosante, los síntomas normalmente empiezan en las caderas, las rodillas o los talones y después progresan a la espina dorsal.


Causas de la EA

Se desconoce la causa de la espondilitis anquilosante, pero los genes y la herencia juegan un papel importante. Los científicos han descubierto un gene llamado HLA-B27 que se encuentra en un 90% de los anglosajones con EA (y en un 8% de los anglosajones que no tienen EA), lo que sugiere que este gene es un factor preponderante en el desarrollo de la enfermedad. Existe cierta evidencia de que la EA puede desencadenarse debido a una infección. Las investigaciones se han enfocado en el estudio de diversos tipos de bacterias que podrían influenciar el desarrollo de EA. Sin embargo, no se ha encontrado una causa específica o definitiva de esta enfermedad.


Síntomas de la EA

La inflamación característica de la EA usualmente empieza alrededor de la coyuntura sacro iliaca, lugar donde la espina dorsal baja se une con la pelvis.


Los síntomas tempranos más comunes de la EA son:
  • Dolor crónico y rigidez de la espalda baja, las nalgas y las caderas. Este malestar generalmente se desarrolla lentamente por varias semanas o meses.
  • Dolor y rigidez asociados a la EA que empeoran durante períodos de descanso o de inactividad y mejoran con el movimiento y el ejercicio.
  • Las personas con EA frecuentemente se despiertan en medio de la noche o temprano en la mañana con dolor de la espalda.
  • Sentirse muy rígido en la mañana.



Con el tiempo, el dolor y la rigidez pueden progresar a la espina dorsal superior e incluso a la cavidad torácica y al cuello. Ultimadamente, la inflamación causa que los huesos sacro iliaco y las vértebras se fusionen o crezcan unidas. Cuando los huesos se fusionan, la espina dorsal pierde su flexibilidad normal y se vuelve rígida. La cavidad torácica también se podría fusionar, lo cual limita la expansión normal del pecho y dificulta la respiración. La inflamación y el dolor también pueden observarse en las caderas, los hombros, las rodillas, los tobillos o en los dedos de los pies y de las manos lo cual limitaría el movimiento. Los talones pueden afectarse, de manera que se siente incomodad al pararse o caminar en superficies duras.



La espondilitis anquilosante es una enfermedad sistémica, lo que significa que podría afectar otros órganos del cuerpo. La enfermedad puede causar fiebre, pérdida del apetito, fatiga e inflamación en órganos como los pulmones, el corazón y los ojos.

La inflamación ocular, llamada iritis o uveítis, ocurre en más de una cuarta parte de las personas con EA. La iritis causa enrojecimiento y dolor en el ojo que empeora con la exposición a la luz brillante. La iritis es seria, pero tratable y requiere atención médica inmediata de un oftalmólogo (especialista en los ojos) para prevenir daño ocular debido a la inflamación.


Diagnóstico

Los síntomas de la EA podrían parecerse a los de otros tipos de artritis, como la artritis psoriásica; artritis relacionadas con enfermedades intestinales inflamatorias, como la enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa; o como la artritis reactiva. La consulta precoz con un médico, de preferencia un reumatólogo, para que se le diagnostique con certidumbre es fundamental, para que así pueda obtener el tratamiento adecuado. 

Basamos el diagnóstico de EA en la sintomatología de dolor inflamatorio de espalda, en el examen físico y los rayos X de la pelvis y de l a espalda baja. Si los rayos X resultan cuestionables, se podrían practicar otros estudios de diagnóstico por imágenes, como una resonancia magnética, conocida por sus siglas en inglés MRI.

El Doctor Ramiro Ramírez también puede ordenar análisis de sangre para indagar la presencia del gen HLA-B27. El hecho de tener el gen HLA-B27 no significa que tenga EA, pero sería una pista que respalde el diagnóstico. En muchos casos, las personas tienen el gen HLA-B27, pero no presentan EA. 


Tratamiento

El tratamiento para EA se enfoca en la reducción del dolor y la rigidez, para prevenir deformaciones y ayudarle a continuar con sus actividades normales. A continuación presentamos las áreas principales del tratamiento y control de la espondilitis anquilosante.


Medicamentos

Las medicinas son una parte esencial del tratamiento para la EA. Hable con su médico sobre los riesgos que presenta cada una de ellas.

Los fármacos antiinflamatorios no esteroides, conocidos por sus siglas AINE, ayudan a aliviar el dolor y la rigidez, lo cual le permite hacer ejercicio, mantener una buena postura y continuar sus actividades cotidianas. Ejemplos de AINE que pueden usarse para tratar la espondilitis anquilosante incluyen medicamentos de venta sin receta como el ibuprofeno y el naproxeno; así como también medicinas recetadas como la indometacina o el diclofenaco. Generalmente los médicos recetan dosis altas de medicinas AINE para controlar la inflamación. Es importante que estas medicinas se tomen solamente como el doctor lo indique, para así, obtener su mayor beneficio y disminuir sus efectos secundarios.

Una subcategoría de los AINE que se llama inhibidores de la COX-2 son generalmente más suaves para el estómago que los AINE tradicionales, entre ellos se encuentra el celecoxib. Tanto los medicamentos AINE como los inhibidores de la COX-2 podrían aumentar el riesgo de causar un paro cardiaco o un accidente cerebro vascular. Consulte con su médico respecto a estos riesgos.

Otra clase de fármacos llamados agentes biológicos incluye medicamentos que inhiben una molécula conocida como factor de necrosis tumoral (FNT). Los inhibidores del FNT resultan efectivos en el tratamiento de la EA y son el etanercept (Enbrel), el infliximab (Remicade), el adalimumab (Humira) y el golimumab (Simponi), mismos que han sido aprobados por la Agencia de Fármacos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para su uso en personas con EA activa.

Los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME), tales como la sulfasalazina y el metotrexato, reducen algunos síntomas de la EA, como el dolor y la hinchazón de las articulaciones pequeñas de las manos o de los pies. Sin embargo, estos medicamentos no son efectivos para disminuir el dolor y de la rigidez en la espina dorsal. 


El mantener una buena postura

Ya sea que esté dormido, sentado o de pie, mantener una postura apropiada es importante para evitar que las articulaciones se fusionen en posiciones indeseables.

Invierta en un colchón firme y trate de dormir boca arriba con una almohada delgada o una que solamente apoye la cavidad del cuello. Mantenga las piernas derechas en vez de dormirse en posición fetal. Si se le dificulta o le resulta incómodo dormir de esta manera, consulte con un fisioterapeuta sobre otras maneras de posicionar su cuerpo para mayor comodidad y eficacia.

Cuando camine o se siente, mantenga la espalda tan recta como pueda con los hombros hacia atrás y la cabeza erecta. Puede probar si su posición es correcta poniendo la espalda contra una pared, los talones deben estar a 4 pulgadas de distancia de la pared y los glúteos, los hombros y la cabeza deberán tocar la pared al mismo tiempo.

Por lo general, el uso de corsés y fajas ortopédicas podrían ser contraproducentes y no sirven en el tratamiento de la EA. Es más conveniente tratar de mantener una buena postura siguiendo las sugerencias antes mencionadas y haciendo ejercicio apropiadamente.


Ejercicio

El ejercicio regular es la parte más importante del control general de la EA. La meta es prevenir la rigidez permanente y conservar la amplitud de movimiento en el cuello y la espalda. Consulte con un fisioterapeuta con experiencia en el tratamiento de la artritis para desarrollar un programa de ejercicio que cubra sus necesidades.

Los ejercicios que fortalecen la espalda y el cuello le ayudarán a conservar o mejorar su postura. Los ejercicios aeróbicos y de respiración profunda le servirán para mantener el pecho y la cavidad torácica flexibles. Nadar es una buena opción porque ayuda a que la espalda, el cuello, los hombros y las caderas tengan flexibilidad. Los ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento en general pueden ayudar a mejorar la salud y la funcionabilidad en las personas con EA.

Si se siente demasiado rígido y adolorido para hacer ejercicio, pruebe tomarse un baño o ducha caliente para aflojar las articulaciones y los músculos. Empiece los ejercicios lentamente y planee hacerlos cuando esté menos cansado y tenga menos dolor. Organice un horario regular de ejercicios para cada día. Si tiene algún problema cardiaco o respiratorio, consulte con su médico para asegurarse que es prudente empezar una rutina de ejercicios.


Autoayuda

Si algunas de las articulaciones se han fusionado o si ya tiene movilidad limitada, puede que encuentre que los dispositivos de autoayuda le faciliten las tareas cotidianas. Por ejemplo, calzadores con agarraderas largas y artefactos para ponerse los calcetines le pueden auxiliar si la espalda o las caderas no se flexionan fácilmente. Un terapeuta ocupacional le puede aconsejar sobre artefactos o aparatos especiales de asistencia.

Cuando maneje, siempre lleve puesto el cinturón de seguridad con un sujetador de hombro y ajuste la cabecera del asiento para brindar soporte a la nuca. Si la rigidez del cuello o la espalda le dificultan mover el carro en reversa, intente adaptar en su carro espejos que le provean una visualización más amplia.

Si la espina dorsal está fusionada, puede que se lastime fácilmente. Para ayudar a prevenir lesiones, evite actividades que pudieran causarle una caída o un impacto súbito. Hable con su doctor o terapeuta sobre cómo evitar lesiones y cómo mejorar su capacidad funcional.

Si fuma, una de las mejores cosas que puede hacer por usted mismo es dejar de hacerlo. La EA puede afectar los pulmones y el torso, dificultando la respiración. Fumar empeora cualquier problema pulmonar que pudiera tener por la EA, además de ser un factor importante que lo pone en riesgo de desarrollar osteoporosis.


Cirugía

La cirugía de reemplazo de las articulaciones permite que muchas personas vuelvan a usar las coyunturas que han sido afectadas por la EA. Los reemplazos de cadera y rodilla se están volviendo muy exitosos en los individuos con EA. 

Si la columna vertebral se le ha encorvado tan severamente que no puede ver delante de usted, la cirugía podría ayudarle a enderezarla. Debido a la complejidad de la operación, sólo se ejecuta en contados centros médicos altamente especializados y su doctor podría remitirle a alguno de ellos, si fuese necesario.


Sexualidad

La mayoría de los tipos de artritis no limitan su habilidad de disfrutar de las relaciones sexuales y el romance. Sin embargo a veces, algunos problemas como el dolor y la restricción del movimiento, especialmente de las articulaciones de la cadera, pueden interferir en la actividad sexual, por lo cual cierta planificación puede ser de utilidad.

Uno de los aspectos más importantes de una relación sexual saludable es la comunicación efectiva. Si usted y su pareja pueden discutir abiertamente sus necesidades, podrán superar casi cualquier dificultad.

Piense en lo que hace para sentirse más cómodo cuando el dolor le molesta si está recostado en cama. Estos cambios de posición pueden adaptarse para hacer que las relaciones sexuales sean más cómodas y placenteras para ambos. Podría considerar planear el momento de la intimidad cuando esté más descansado.

El embarazo en mujeres con EA normalmente no involucra ningún problema especial para la madre o el bebé. Sin embargo, algunos medicamentos pueden ser perjudiciales para el feto. Es común que las mujeres con EA tengan que dar a luz por medio de cesárea. Si está embarazada o planea estarlo, deberá considerar el empleo de medicamentos y las opciones para el parto con su doctor.

Asuntos relacionados con el trabajo

La mayoría de las personas con EA pueden continuar una vida productiva y un horario de trabajo activo. Ya sea que trabaje dentro o fuera de casa, le pueden interesar las siguientes sugerencias.

Evite levantar objetos pesados, encorvarse y permanecer en posiciones flexionadas, apretadas o estrechas. Ajuste la ubicación del monitor de la computadora al nivel de los ojos, para así mantener una buena postura. Cambie frecuentemente de posición y muévase al menos una vez cada hora. Algunas personas encuentran beneficioso el alternar entre pararse y sentarse. Use una almohadilla, que le ayude a apoyar la espalda, si le duele sentarse. Organice pequeños periodos de descanso a lo largo del día. Recuerde que distribuir sus actividades cotidianas le permitirá funcionar tanto como le sea posible.

Si su trabajo actual le obliga a encorvarse de forma prolongada o le causa tensión excesiva en la espalda, quizá debería considerar un cambio de trabajo. Comuníquese con una agencia de rehabilitación vocacional en su área para que le proporcionen una orientación. La agencia también puede ayudarle si su experiencia, educación o capacitación le dificultan cambiar de empleo.






martes, 18 de agosto de 2015

7 HÁBITOS SALUDABLES PARA CUIDAR SU DIABETES


1. Comer saludablemente: Llevar un plan de alimentación personalizado y adecuado a las necesidades y gustos de la familia es básico para nutrirnos bien, para mantener o conseguir un peso adecuado y sobre todo para controlar nuestros niveles de glucosa.


2. Mantenerse activo: Establecer un plan de actividad física constante y de acuerdo a nuestra condición personal ayuda a normalizar los niveles de glucosa y contribuye al control metabólico. Caminar 30 minutos diarios 6 veces a la semana es suficiente para a ver resultados.


3. Medir constantemente los niveles de glucosa: Llevar un registro diario de estas cifras proporciona una herramienta de gran ayuda para el médico y el educador en diabetes. Permite la modificación del tratamiento con base en la observación de las fluctuaciones de glucosa.


4. Seguir el tratamiento médico: Los antidiabéticos orales y la insulina apoyan en el control de los niveles de glucosa.

Es necesario conocer su función y los efectos que producen en el organismo, así como sus horarios. Todo esto deberá relacionarse con los alimentos y la actividad física.


5. Aprender a enfrentar retos cotidianos: LA EDUCACIÓN es la piedra angular en el control de la diabetes. Un paciente que se conoce y que conoce su condición reduce la posibilidad de presentar complicaciones y, por ende, garantiza una mejor calidad de vida.


6. Tomar una actitud positiva y adaptarse sanamente al nuevo estilo de vida: Implementar técnicas que ayuden a relajarse y a incorporar la diabetes a la vida para aprender a vivir mejor con ella.


7. Reducir riesgos: Aprender sobre las complicaciones agudas y crónicas de la diabetes y cómo prevenirlas. Además es importante iniciar una revisión periódica por especialistas (oftalmólogo, odontólogo, etc.) para su detección y control oportuno.


lunes, 17 de agosto de 2015

RADICULOPATÍA LUMBAR



¿Qué es la radiculopatía lumbar? 

La radiculopatía lumbar es una enfermedad dolorosa que sucede cuando un nervio de su espina lumbar (parte baja de la espalda) es comprimido o se irrita. Los nervios controlan las sensaciones y movimientos de su cuerpo.


¿Qué causa la radiculopatía lumbar? 

Los discos son almohadones naturales y esponjosos que están entre las vértebras y que le permiten moverse a su espina dorsal. Sus discos podrían salirse de lugar y comprimir el nervio en la espina dorsal. Su riesgo de tener un disco herniado y de radiculopatía lumbar aumenta si:

  • Usted fuma. 
  • Usted tiene diabetes. 
  • Usted tiene sobre peso. 
  • Usted es hombre. 
  • Usted es mayor de edad. 




¿Cuáles son los signos y síntomas de una radiculopatía lumbar? 

Usted podría tener cualquier de los siguientes: 


  • Dolor que se mueve de la parte de abajo de la espalda a los glúteos, ingle, y la parte trasera de su pierna. El dolor casi siempre se siente por debajo de la rodilla. Su dolor podría empeorar cuando usted tose, estornuda, se pone de pie, o se sienta. 
  • Adormecimiento, debilidad, u hormigueo en la espalda o piernas. 




¿Cómo se diagnostica la radiculopatía lumbar? 


Su médico lo examinará y le preguntará sobre su historial familiar de dolor de espalda y pierna. También podría examinar lo débil que se siente usted, si siente adormecimiento, u hormigueo en la espalda, glúteos, y piernas. Es probable que su médico le pida que se acueste de espaldas y levante la pierna para localizar el dolor. Usted podría tener cualquiera de los siguientes: 


Exámenes de sangre: Usted podría tener extracción de sangre para proveer información a sus médico sobre la función de su cuerpo. 

Imágenes por resonancia magnética: Se usa una máquina de resonancia magnética para tomar una imagen de la parte baja de su espalda. Su médico utilizará esta imagen para ver si hay problemas y cambios en los huesos de su espalda, nervios, y discos. Usted tendrá que acostarse y no moverse durante esta prueba. La máquina de resonancia magnética contiene un imán muy poderoso. Nunca entre a una habitación de resonancia magnética con algún objeto de metal. Esto puede causar lesiones muy serias. Infórmele a su médico si usted tiene algún implante de metal en el cuerpo. 

Rayos X: Un rayos X es una imagen de la parte de abajo de su espalda. Un rayos X lumbar podría mostrar signos de infección u otros problemas con su espina dorsal. 

Una electromiografía (EMG): es un examen que mide la actividad eléctrica de sus músculos en descanso y en movimiento. 

Tomografía computarizada: Una máquina especial de rayos X utiliza una computadora para tomar imágenes de la parte de abajo de su espalda. Esta máquina podría utilizarse para ver sus huesos, discos, y nervios. Es probable que le administren un tinte en la vena para ver mejor las imágenes. Infórmele a su médico si es alérgico a los mariscos, o tiene alguna otra alergia o condiciones médicas. La gente que es alérgica al yodo o a los mariscos (langosta, cangrejo, o camarón) podría ser alérgica a algunos tintes. 


¿Cómo se trata la radiculopatía lumbar? 


El tratamiento para la radiculopatía lumbar podría reducir el dolor y la inflamación, y mejorar su habilidad de caminar y hacer sus actividades normales. Pídale al médico más información sobre estos y otros tratamientos para la radiculopatía: 


Medicamentos: 

Los antiiflamatorios no esteroideos (AINEs) ayudan a reducir inflamación y dolor o fiebre. Este medicamento esta disponible con o sin una receta médica. Los AINEs podrían causar sangrado estomacal o problemas en los riñones en ciertas personas. Si usted esta tomando un anticoágulante, siempre pregunte a su proveedor de salud si los AINEs son seguros para usted. Antes de usar el medicamento, lea siempre la etiqueta de información y siga sus indicaciones. 


Relajantes musculares ayudan a reducir dolor y espasmos musculares. 


Opiáceos: Estos son medicamentos muy fuertes que se administran para reducir el dolor severo. También se les conoce como medicamentos narcóticos para el dolor. Tome estos medicamentos exactamente como se lo indica su médico. 

Esteroides orales: Los esteroides se administran para reducir la inflamación y el dolor. 

Inyecciones de esteroides: Es probable que los médicos le administren medicamentos esteroideos por medio de una aguja (inyección) en su espina dorsal. Esto podría disminuir su dolor e inflamación de nervio. Es probable que usted necesite más de 1 inyección si sus síntomas no mejoran después del primer tratamiento. 


Terapia física: Su médico podría sugerirle terapia física. Su terapeuta físico puede enseñarle algunos ejercicios para mejorar su postura (la forma en que usted se pone de pie y se sienta), flexibilidad, y fortaleza en la parte baja de su espalda. También podría mostrarle cómo seguir siendo activo con cuidado de no lesionarse más. Siga el plan de ejercicios que su terapeuta físico le ha dado. 


Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea: Este tratamiento, conocido como TENS (por sus siglas en inglés) estimula sus nervios y podría disminuir su dolor. Para este tratamiento se pegan cables a las almohadillas. Las almohadillas se pegan a su piel. Los cables envían una corriente leve a través de sus nervios. 


Cirugía: Usted podría necesitar cirugía para aliviar su nervio comprimido si su condición no ha mejorado dentro de 4 a 6 semanas. Usted también podría necesitar cirugía si sufre de radiculopatía lumbar más de una vez. 



¿Cuáles son los riesgos del tratamiento de la radiculopatía lumbar? 


Sin tratamiento, su dolor podría empeorar. El nervio comprimido e inflamado podría conllevar a problemas cuando camina o se mueve. En casos severos podría perder control de la orina o heces. Guardar cama podría empeorar sus síntomas. 

Los medicamentos para el dolor pueden causar vómito, molestias estomacales, estreñimiento (heces grandes y duras que son difíciles de pasar), o problemas de riñón o hígado. Los medicamentos opiáceos podrían ser adictivos (difíciles de dejar de tomar una vez que empieza) Los esteroides orales y las inyecciones esteroideas podrían tener efectos secundarios, como enrojecimiento facial, retención de líquido (subida de peso por agua), y cambios de ánimo. Las inyecciones esteroideas podrían ser dolorosas y pueden causar dolores de cabeza fuertes, infecciones, reacciones alérgicas, o daño neurológico. Los riesgos de la cirugía incluyen problemas de sanación retrasada, infección de la vejiga o espina dorsal, daños a la médula ósea u otros nervios, y dolor continuo. En raras ocasiones, usted podría quedar paralizado (que no puede mover sus brazos o piernas). 


¿Cuáles cuidados debo tener con mi radiculopatía lumbar? 


Permanezca activo: Es mejor ser activo cuando se padece de radiculopatía lumbar. Su médico probablemente le recomendará que salga a caminar para poco a poco regresar a su rutina diaria. Evite guardar cama por largos periodos de tiempo. Guardar cama podría empeorar sus síntomas. No se mueva en formas que empeoran su dolor. Pregúntele a su médico por más información sobre la mejor forma de permanecer activo. 

Uso de compresas frías o calientes: Use compresas frías o calientes en el área adolorida para disminuir el dolor y la inflamación. Ponga hielo en una bolsa plástica cubierta con una toalla y colóquela sobre la parte de abajo de la espalda. Cubra las compresas calientes con una toalla para evitar quemaduras. Use hielo y calor como se le indica. 


Evite levantar cosas pesadas: Su condición podría empeorar si usted levanta cosas pesadas. Si es posible evite alzar del todo. 


Mantenga un peso saludable: El peso en exceso podría torcer su espalda. Hable con su médico sobre formas de perder peso que tiene en exceso si usted sufre de sobre peso. 



¿Cuándo debo comunicarme con mi médico?


Comuníquese con su médico si: 


  • El dolor que siente no mejora dentro de 1 a 3 semanas después del tratamiento.  
  • El dolor y la debilidad que siente evitan que usted lleve a cabo sus actividades normales en el trabajo, casa o escuela. 
  • Usted se deprime o entristese debido al dolor que siente. 
  • Usted tiene preguntas o inquietudes sobre su condición o cuidados. 


¿Cuándo debo buscar ayuda inmediata? 


Busque ayuda inmediata si: 


  1. Tiene un dolor de espalda o pierna severo que no sentía antes, o el dolor se propaga a ambas piernas. 
  2. Presenta señales nuevas de adormecimiento o debilidad, sobre todo en la parte de abajo de la espalda, piernas, brazos, o genitales. 
  3. Tiene problemas para controlar la orina y heces. 
  4. Usted siente como si su vejiga no se vaciara cuando orina. 





EJERCICIOS BÁSICOS PARA LA COLUMNA LUMBAR - CIÁTICA - ESTENOSIS VERTEBRAL




El dolor ciático por irritación o compresión de la raíz nerviosa puede deberse a la estenosis vertebral, una afección que causa el estrechamiento o constricción del canal por el que pasa el nervio. Uno de los síntomas comunes de la estenosis vertebral es un dolor ciático que se irradia por el nervio ciático y baja por la pierna al caminar, aliviándose solo al sentarse. Este dolor de pierna (la ciática) se denomina radiculopatía.

Al tratar la ciática por estenosis vertebral, el especialista en salud vertebral podría recomendar ejercicios de flexión (inclinación hacia adelante). Flexionar la parte inferior de la columna vertebral (inclinarse hacia adelante) aumenta el tamaño de estos canales y permite que la irritación o la compresión se resuelvan. Es por eso que las personas con estenosis vertebral muchas veces se sienten mejor cuando se inclinan hacia adelante (como cuando utilizan un bastón, un andador o un carrito de compras) que cuando se ponen derechos.

Los ejercicios de la espalda diseñados para aliviar el dolor ciático causado por la estenosis generalmente incluyen una combinación de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento específicos que se enfocan en:

Estirar los músculos de la espalda que mantienen la columna vertebral en extensión (inclinación hacia atrás) 
Fortalecer los músculos que ponen la columna vertebral en flexión (inclinación hacia adelante). 


Ejercicios para la ciática por estenosis vertebral: estiramiento

Los estiramientos para los músculos de la parte inferior de la espalda que mantienen la espalda en una posición de inclinación hacia atrás (los extensores de la parte inferior de la espalda) generalmente se mantienen levemente por 30 segundos. Entre estos ejercicios para la ciática se encuentran los siguientes:


Flexión de la espalda: Recuéstese boca arriba y jale las rodillas suavemente hacia el pecho, hasta sentir un estiramiento cómodo. Luego de 30 segundos, vuelva lentamente a la posición inicial. Intente completar de 4 a 6 repeticiones de esta flexión. 









Arrodíllese con las manos en el suelo. Luego siéntese en los talones con el pecho hacia abajo y los brazos extendidos. Luego de 30 segundos, vuelva lentamente a la posición inicial. Intente completar de 4 a 6 repeticiones de este estiramiento. No se rebote sobre los talones. 



Ejercicios para el alivio del dolor ciático por estenosis: fortalecimiento

Los ejercicios de fortalecimiento para la estenosis vertebral están enfocados en el fortalecimiento de los músculos abdominales inferiores e incluyen los siguientes ejercicios:


Recuéstese boca arriba y empuje la espalda hacia el suelo tensando los músculos abdominales inferiores y haciendo retroceder y subir el ombligo, manteniendo esta posición por 10 segundos. Intente completar de 8 a 10 repeticiones de este ejercicio. 







Marcha supina. Como ejercicio más avanzado para la ciática, esta posición se puede mantener marchando en parada en una posición supina, levantando lentamente primero una pierna y luego la otra de 3 a 4 pulgadas del suelo. Intente 'marchar' por 30 segundos, haciendo 2 o 3 repeticiones, con descansos de 30 segundos entre las repeticiones. 


Abdominales. Los abdominales son otro ejercicio de fortalecimiento que podría ser recomendado por los especialistas en salud vertebral para fortalecer los músculos abdominales inferiores. Estos se hacen cruzando los brazos sobre el pecho, tensando los músculos abdominales inferiores para mantener la espalda recta y luego levantando la cabeza y los hombros del suelo. Mantenga esta posición de 2 a 4 segundos y luego bájese lentamente a la posición inicial. Al ponerse más fuerte, intente completar 2 series de 10 abdominales. 



Estos ejercicios para la ciática, por sí solos, no necesariamente "curarán" al paciente con ciática debido a la estenosis vertebral, pero permitirán al paciente mantener con más facilidad una inclinación posterior de la pelvis durante sus actividades, especialmente al estar de pie y al caminar. Esta postura le permitirá al paciente realizar más actividades con menos dolor. La inclinación de la pelvis es, muchas veces, muy difícil de aprender para los pacientes, y puede requerir de mucha práctica y la supervisión de un fisioterapeuta para llegar a utilizarse de manera eficaz en el tratamiento de la ciática debido a la estenosis vertebral.




viernes, 14 de agosto de 2015

EJERCICIOS BÁSICOS PARA LA COLUMNA LUMBAR - CIÁTICA - HERNIA DE DISCO




El dolor de pierna o la ciática debido a una hernia discal muchas veces se debe al prolapso de material del disco hacia atrás, irritando o comprimiendo una raíz nerviosa, lo que a su vez causa una irradiación del dolor por el nervio ciático.

Ejercicios para la ciática debido a una hernia discal

Los ejercicios específicos para el dolor de pierna u otros síntomas causados por una hernia discal lumbar son recetados pensando en las posiciones que permitirán que los síntomas del paciente vayan trasladándose de la pierna (o del pie) a la parte inferior de la espalda.
Para muchos pacientes, lograr que el dolor se mueva hacia arriba, de la pierna a la parte inferior de la espalda, se hace adoptando una postura de inclinación hacia atrás, también conocida como ejercicios de extensión o la cobra.


  • Se extiende lentamente la parte inferior de la espalda al recostarse boca abajo (en decúbito prono) y empujar con los codos para levantar la parte superior del cuerpo, manteniendo las caderas en el suelo. Este ejercicio debe ser iniciado lenta y cuidadosamente, ya que algunos pacientes no toleran esta postura al principio.
  • Mantenga la postura de la cobra por 5 segundos inicialmente y, poco a poco, intente llegar a mantenerla por 30 segundos por cada repetición. Trate de hacer 10 repeticiones.

Luego de que usted haya practicado este ejercicio, el especialista en salud vertebral puede recomendarle un ejercicio de extensión más avanzado:
  • Desde una posición de decúbito prono (boca abajo) empuje con las manos para levantarse, manteniendo la pelvis en contacto con el suelo. Mantenga relajadas la parte inferior de la espalda y las nalgas, para hacer un estiramiento leve.
  • Generalmente se mantiene esta posición por 1 segundo y se repite 10 veces.


Si el paciente no puede recostarse, puede hacer un ejercicio similar poniéndose de pie e inclinándose hacia atrás lentamente con las manos en las caderas. No obstante, generalmente se prefiere la posición de decúbito prono descrita arriba.


Estos ejercicios de extensión se realizan con regularidad, más o menos cada dos horas. Aun más importante, el especialista en salud vertebral puede recomendar que el paciente con esta afección evite adoptar una posición de inclinación hacia adelante. Esto tiende a contrarrestar los efectos de los ejercicios de extensión. El especialista puede pedir que el paciente corrija inmediatamente cualquier posición de inclinación hacia adelante mediante la realización de un ejercicio de extensión.

Ejercicios avanzados para la ciática: músculos abdominales y espalda

Cuando el dolor del paciente empieza a retrocederse de la extremidad inferior (la pierna) y a centralizarse en la parte inferior de la espalda, el paciente generalmente progresa a ejercicios más avanzados, para fortalecer los músculos abdominales y de la espalda, y así evitar recidivas del dolor ciático debido a una hernia discal.


Ejercicios de fortalecimiento de los músculos de la parte inferior de la espalda:
  • Extensión de la parte superior de la espalda: En posición de decúbito prono, con las manos juntadas detrás de la parte inferior de la espalda, levante la cabeza y el pecho levemente, mirando al mismo tiempo el suelo (levántese solo un poco). Empiece por mantener esta posición por 5 segundos y, poco a poco, intente lograr mantenerla por 20 segundos. Trate de hacer de 8 a 10 repeticiones.

  • En posición de decúbito prono, con la cabeza y el pecho bajados al suelo, levante leve y lentamente un brazo y la pierna opuesta, tensando la rodilla, de 2 a 3 pulgadas del suelo. Empiece por mantener esta posición por 5 segundos, completando de 8 a 10 repeticiones. Al ponerse más fuerte, intente lograr mantener esta posición por 20 segundos.


Ejercicios de fortalecimiento de los músculos abdominales:
  • Abdominales. Para los músculos abdominales superiores, el paciente debe recostarse boca arriba con las rodillas dobladas, los brazos cruzados sobre el pecho y la pelvis inclinada para mantener la espalda recta. Ahora realice un abdominal, levantando la cabeza y los hombros del suelo. Mantenga esta posición por 2 a 4 segundos y luego bájese lentamente a la posición inicial. Al ponerse más fuerte, intente completar 2 series de 10 abdominales.
    No intente levantar demasiado la cabeza, por ejemplo tratando de levantar la cabeza y el pecho hacia el techo. Para los pacientes con dolor de cuello, ponga las manos detrás de la cabeza para apoyar el cuello.


  • Para los músculos abdominales inferiores, ténselos y levante lentamente la pierna recta, de 8 a 12 pulgadas del suelo, manteniendo completamente en el suelo la parte inferior de la espalda. Mantenga la pierna elevada por 8 a 10 segundos y luego bájela lentamente a la posición inicial. Al ponerse más fuerte, intente completar 2 series de 10 repeticiones.
  • Los ejercicios acuáticos también son excelentes para fortalecer los músculos abdominales inferiores, y hasta puede ser de ayuda caminar en agua hasta la cintura.